Es uno de los puntos fuertes de nuestro país, pero ahora la gastronomía adquiere una nueva faceta y se erige como la tendencia más puntera en el sector turístico. ¿Te apetece probar?

Que la cocina española está de moda nadie lo pone en duda, sólo hace falta mirar la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo elaborada por la revista Restaurant  para ver que siete de ellos son españoles, incluido el número uno (El Celler de Can Roca).

Tampoco sorprende que los turistas, tanto nacionales como extranjeros, se sientan atraídos por este aspecto e incluyan la gastronomía entre uno de los puntos a tener en cuenta a la hora de planificar sus vacaciones.

De esta idea nace el denominado turismo gastronómico, una corriente que está ganando muchos adeptos en los últimos años y que se constituye en torno a la comida, los productos locales y la posibilidad de conocer una región a través del paladar. Una manera de viajar alternativa, que busca nuevos caminos y formas de conocer una localidad, y que merece la pena probar por estas 7 razones:

1. Creación de experiencias.

Una de las características del turismo gastronómico es que basa su éxito en la vivencia de momentos únicos, de experiencias irrepetibles. No busca sólo que los turistas disfruten de un buen plato en un restaurante, sino que pretende maridar la cocina con otros ingredientes como pueden ser la cultura o la historia. Se trata de que haya toda una oferta alrededor que vaya más allá de la experiencia culinaria.


2. Calidad.

Cuando alguien piensa en la dieta mediterránea, dos palabras vienen a su mente: calidad y España. Tenemos un amplio patrimonio culinario que se basa en los productos naturales, por ello el turismo gastronómico busca sacar la esencia de lo nuestro, de los alimentos propios que nos dan ese toque distintivo que no pasa desapercibido para nadie. Según datos de  Frontur el pasado año España recibió a un total de 65 millones de turistas extranjeros, un 7’1% más que en 2013, y entre los atractivos que destacan de nuestro país la oferta gastronómica ocupa un lugar privilegiado.  

3. Turismo desestacional.

El turismo gastronómico se puede disfrutar en cualquier época del año, cualquier día y a cualquier hora. Este punto diferenciador le da mucha ventaja frente a otras formas de viajar más enfocadas a los meses estivales o invernales. Tampoco existe una duración determinada, se puede hacer una escapada gastronómica de fin de semana o bien disfrutar de un mes entero de sensaciones recorriendo el país.

4.  Desmasificación.

Al tratarse de una manera de viajar relativamente nueva se la incluye dentro de lo que se llama turismo alternativo, por lo que evitaremos las grandes masas de gente. Nos deleitaremos con experiencias únicas de manera individual, sin agobios, colas, ni prisas.

5. Sector en alza.

Dentro del ámbito turístico, los viajes gastronómicos están en alza. La cocina es atractiva para los turistas, sobre todo para los que vienen de fuera, y los profesionales del sector lo saben. Según un informe de Food Tourism, el 66% de los profesionales encuestados cree que las experiencias culinarias del turista son fundamentales. De ahí que se haya cuidado tanto este aspecto en los últimos años y se hayan visto incrementadas las cifras del turismo gastronómico.

6. Dinamizador económico.

El turismo gastronómico promueve el consumo de los productos típicos de cada región, lo que ejerce un efecto dinamizador de la economía local. También genera empleo a diversos niveles y contribuye a estimular la riqueza de la zona.

7. Importancia de las personas.

La última de las razones, pero no por ello la menos importante, son las personas. Ellas hacen que el turismo gastronómico cobre relevancia, pues es una vivencia que consiste en degustar y sentir, y eso sólo lo hacen las personas. Además, son ellas las que tienen ese carácter prosumer y harán de prescriptores si la experiencia les resulta atractiva.


Tras leer estos siete motivos se entiende el éxito que tienen las escapadas gastronómicas, pues se trata de vivencias auténticas y personales en las que se apela a los sentidos de la persona. Como hacen Rafa Soler y su equipo en el restaurante Audrey’s de Calpe, donde fusionan la cocina tradicional más mediterránea con las nuevas tendencias gastronómicas para apelar al gusto, el olfato y la vista. La ecuación es sencilla: gastronomía + mediterráneo, éxito asegurado.