La mayoría de empresas norteamericanas tienen un plan de incentivos para gratificar a sus empleados. ¿Por qué no empezar a implementarlos aquí?

‘La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho’, dijo en la década de los 50 el prestigioso médico estadounidense Jonas Edward Salk. Dicha filosofía está bastante arraigada entre la clase empresarial de Estados Unidos, ya que éste es uno de los países que más y mejores planes de incentivos presenta. De hecho, según datos de The Incentive Research Foundation el 86% de las organizaciones americanas tienen un programa de recompensas para sus empleados.

En cambio, al otro lado del charco los planes de incentivos todavía son algo extraordinario. En España tan sólo las grandes empresas disponen de algún plan de incentivos con el que premiar a sus empleados; mientras que en las pymes y pequeñas empresas son poco comunes este tipo de medidas, generalmente por el desconocimiento de sus beneficios.

Vacaciones extra


¿Qué es un plan de incentivos y por qué es positivo para una empresa?

 

Según los expertos un plan de incentivos es un programa de pagos hecho por la empresas a sus trabajadores para estimular el mejor desempeño de sus labores. En resumen, el objetivo principal de los incentivos es motivar a los empleados de una organización para que su rendimiento sea mayor y logren unos determinados objetivos.

 

Los planes de incentivos son positivos tanto para las empresas como para los trabajadores por los siguientes motivos:

  • Aumentan la productividad: Los incentivos se consiguen cuando los empleados logran una determinada meta. Tienen, por lo tanto, un objetivo que lograr que les hará esforzarse más en su trabajo e incrementar su rendimiento.
  • Mantienen a los trabajadores más valioso: Los miembros más valiosos de una empresa no se sentirán tentados de marcharse a otra si ven premiado su trabajo y se sienten valorados por la organización para la que trabajan.
  • Atraen personal cualificado: Las empresas que cuidan a sus trabajadores y estimulan el trabajo de éstos estarán mejor valoradas por posibles candidatos que las que no, lo que atraerá a los mejores perfiles profesionales hacia la empresa.
  • Reduce el favoritismo: Las alabanzas o recompensas desiguales generan inestabilidad en una empresa, los programas de incentivos mantienen a raya estas cuestiones estableciendo reconocimientos equitativos para todos.


¿Qué tipos de incentivos ofrecer y cuándo proporcionarlos?

 

Si todavía existe algún tipo de duda sobre los planes de incentivos estos datos de The Incentive Federation esclarecerán un poco más el tema: El 39% de los empleados se siente poco valorado en el trabajo, mientras que el 77% reconoce que se esforzaría más en su empleo si obtuviera algún tipo de recompensa a cambio.

Los incentivos son, por tanto, positivos para los empleados que verán así premiado su esfuerzo, pero también para la empresa que incrementará la productividad de su negocio, así como sus beneficios. Los premios a los empleados no tienen por qué ser económicos, existen muchas formas de gratificar a un trabajador:

  • Paquetes de beneficios (seguros médicos, planes de pensiones…).
  • Flexibilidad horaria.
  • Viajes de incentivo.
  • Vacaciones extra.
  • Cursos de formación.
  • Ascensos.
  • Incrementos salariales.
  • Compra de acciones de la empresa.
  • Expectativas de futuro.

Cursos de formación
Para las empresas que nunca han desarrollado un programa de este tipo se recomiendo empezar con las medidas menos costosas y en función de los resultados que se obtengan se podrán ir mejorando las recompensas en años posteriores. 


¿Cómo elaborar un plan de incentivos?

 

Si nunca se ha elaborado un plan de incentivos es difícil saber de dónde partir, por eso es necesario seguir una serie de pasos que no den lugar a futuras confusiones con el programa.

1. Identificar los objetivos: Lo primero que se debe hacer es establecer qué objetivos se pretenden conseguir a través del plan de incentivos. Dichos objetivos pueden ser trimestrales o anuales, con lo que al final de cada periodo se comprobará si se han cumplido o no. Se recomienda realizar dos tipos de listas, un elaborada por los directivos y otra por los gerentes de cada departamento. Así se verán los objetivos globales de la organización y las metas a corto plazo de cada sección de la empresa.

2. Encuestar a los empleados: Realizar un pequeño sondeo a nivel interno ayudará a conocer los deseos y motivaciones de los empleados. Por ejemplo, se puede hacer un listado de posibles incentivos y pedir a los empleados que los enumeren por orden de preferencia. Después habrá que tener en cuenta los resultados a la hora de realizar el programa.

3. Diseñar el plan: Redactar el programa de incentivos teniendo en cuenta los objetivos de la empresa pero también los resultados de la encuesta a los empleados. Hay que tratar que los objetivos sean ecuánimes a todos para evitar favorecer a unos departamentos o cargos más que a otros. 

4. Presentar los objetivos: Cuando ya está diseñado llega el momento de presentar el programa a todos los empleados de la empresa. Se debe hacer a través de un documento interno que bien se puede facilitar impreso o bien por email. Habrá que facilitar toda la información posible para resolver dudas o cuestiones al respecto.


Tras la puesta en marcha habrá que esperar a ver si se logran las metas establecidas, pero si los datos de la encuesta realizada por World at Work son ciertos el 79% de las empresas que desarrolla un programa de incentivos cumple los objetivos, así que el esfuerzo habrá merecido la pena.