¿Necesitas motivar a tus empleados de cara al próximo curso? ¿Quieres premiarlos tras un año de éxitos laborales? Apuesta por los viajes de incentivo.

Muchas empresas todavía desconocen los beneficios que los viajes de incentivo  pueden aportar a su negocio. Algunas son reticentes porque no entienden la finalidad de los mismos, mientras que otras simplemente lo interpretan como una pérdida de tiempo y de recursos económicos, siendo realmente todo lo contrario.

Estos viajes son una excelente ocasión para hacer team building, es decir, construir equipo. Son la excusa perfecta para motivar a los empleados de cara a la consecución de objetivos laborales o para premiarlos por los logros obtenidos a lo largo del año. También son positivos para cohesionar a los distintos departamentos de una misma compañía o, incluso, para fidelizar clientes.

En resumen, son perfectos para reunir a tus trabajadores en un ambiente distendido en el que estrechar vínculos y crear sinergias respirando las 24 horas del día tus valores de empresa y tu imagen de negocio.

Tipologías de viajes

La principal ventaja de los viajes de incentivo es que están hechos a medida. Cada empresa puede elegir el tipo de evento que quiere realizar en función de sus valores de marca y, como dice el refrán, ‘para gustos, colores’. Los hay de muchos tipos pero estos son los más comunes:

  • Viaje de actividades en grupo: Con esta modalidad lo que se incentiva es la realización de tareas en conjunto con el fin de trabajar la cohesión empresarial y transmitir la importancia del trabajo en conjunto.
  • Viajes deportivos: El nexo central de esta tipología es la práctica de algún deporte que por lo general suele ser en equipo. La intención es estimular el espíritu de competición desde el compañerismo y el respeto.
  • Viajes de lujo: Se trata de estancias en hoteles de cuatro o cinco estrellas en régimen de todo incluido y con acceso a tratamientos, spa, etc. Ideal para recompensar tras un año de trabajo bien hecho.
  • Viajes de aventura: Consiste en la realización de actividades relacionadas con la naturaleza como pueden ser safaris o rutas de montaña. También incluye la práctica de deportes de aventura como el rafting o la escalada que ayudan a liberar tensión y a desconectar.
  • Viajes culturales: Acentúan la parte creativa y formativa de los trabajadores con la visita a museos, centros históricos, galerías de arte...

La duración de los viajes de incentivo es relativa, ya que puede ir desde una única jornada hasta una semana entera. Según en estudio de ICCA  (International Congress and Convention Association) la duración media de los viajes de incentivo es de 4 o 5 días, mientras que los meses en los que más eventos de este tipo se celebran son mayo, junio, septiembre y octubre.

¿Cómo organizar viajes de incentivo?

La planificación y el desarrollo de los viajes de incentivos es un aspecto fundamental, pues es ahí dónde reside el éxito o el fracaso del evento. De hecho, según un estudio de Incentive Research Foundation los viajes de incentivos bien diseñados y ejecutados pueden aumentar la productividad de ventas en un 18% y producen un ROI de hasta el 112%.

Es, por lo tanto, fundamental contar con una agencia organizadora con experiencia en el tema que garantice el correcto funcionamiento del programa establecido para el viaje. Para ello, antes de organizar un viaje de incentivos es conveniente realizar un informe que resuma los siguientes puntos:

  • El destino o destinos ideales
  • El número de participantes
  • Las fechas idóneas para la celebración
  • Los objetivos que se quieren lograr
  • Las actividades a desarrollar durante el viaje
  • El tipo de alojamiento deseado y los servicios necesarios para la estancia

Esta es la información que se le facilitará al agente MICE que vaya a organizar nuestro evento para que encuentre el lugar que reúna todas las condiciones especificadas. Lo habitual es que se lleven a cabo en complejos hoteleros que reúnen en un mismo lugar todas las instalaciones necesarias para su correcto desarrollo.

Puntos a tener en cuenta antes de organizar un viaje de incentivos

Según un estudio del periódico estadounidense USA Today el 93% de los ganadores de una gratificación empresarial prefieren los viajes ante otros incentivos. Sin embargo y pese a la predilección por los viajes, también se valoran otros aspectos como los siguientes:

  • La diferenciación y originalidad: hay que intentar no repetir destinos ni organizar siempre las mismas actividades. En la sorpresa está el éxito.
  • Igualar la balanza entre negocio y ocio: aunque se trate de un evento empresarial, no hay que olvidar que tiene un punto de recreo que también debe reflejarse en el programa.
  • Rango de edad de los asistentes: se ha de tener en cuenta tanto la edad como el sexo de los participantes, pues los gustos pueden disentir mucho según las características demográficas.
  • Buscar destinos novedosos: Muchas veces se recurre a los destinos nacionales pensando que son más económicos cuando hay opciones internacionales mucho más asequibles y atractivas para los asistentes.


En conclusión, las posibilidades de los viajes de convenciones e incentivos son infinitas y los beneficios a nivel corporativo innumerables. Motivación, cohesión, valor de marca, fidelización… ¿Todavía tienes dudas sobre si debes hacer viajes de incentivo en tu empresa?