Ser precavido ante cualquier lesión es importante para mantener un ritmo constante y estar siempre preparado para todo. Conoce las lesiones más frecuentes en el ciclismo y cómo evitarlas.

Practicar deportes tan completos como el ciclismo, que activan la mayoría de los músculos y el sistema motor del cuerpo humano puede ser beneficioso para el mismo siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de recomendaciones. 

Ya bien sea a nivel profesional como aficionado, lo primero que hay que hacer cuando se vaya a comenzar a practicar este deporte es realizarse una revisión médica para eliminar posibles patologías o futuros daños. 

Un estudio publicado en 2015 sobre el Deporte de ocio en España y las lesiones y consecuencias según la modalidad, habla que de los que practican el ciclismo, el 66,7% sufre lesiones con secuelas, de los cuales el 51,66% precisan de rehabilitación prolongada y el 14,9% de una baja laboral. ¿Lesiones en ciclismo? AR Hotels te cuenta cuáles son las más frecuentes.

¿Por qué ocurre todo esto? Porque no se tienen en cuenta las precauciones necesarias para practicar el ciclismo. 

Después de las revisiones, es imprescindible que un profesional de la salud, ya bien sea especialista en el deporte o conozca las posibles dolencias que puede ocasionar, recomiende un tipo de estilo que vaya acorde a las características físicas y posibles lesiones que puedan surgir (en el caso de que se perciba algún peligro). 

Otro aspecto muy importante es hacer uso del material adecuado. Desde comprar una bicicleta adaptada, con las medidas y características perfectas y acorde al estilo elegido; hasta el equipamiento del ciclista. La ropa, el casco, el equipo de seguridad (rodilleras, coderas, etc) y sobre todo los zapatos, ya que van a ser el “motor” de la actividad.
 
Una vez tenido en cuenta todo esto, es necesario conocer algunas de las lesiones más comunes que padecen la gran mayoría de los ciclistas, ya bien por un mal uso del vehículo, por una mala práctica o por resentimiento de alguna zona corporal. 

Parte inferior del cuerpo. 
Esto abarca todo el mecanismo que tiene que ver con el movimiento de flexión-extensión. Las partes principales que suelen estar afectadas son la cadera, las rodillas y los tobillos. 

Según la intensidad y el recorrido, se precisa de una fuerza y presión distintas en estas partes. Son los puntos de apoyo de la potencia para conseguir el movimiento de la bicicleta y pueden resentirse con una práctica habitual no adecuada. 

Los músculos isquiotibiales actúan tanto en subida como en bajada, por lo que siempre están activos y repartiendo el peso con los gemelos o los cuádriceps, según la situación. Es conveniente que se exija la actividad en justa medida en contraposición con su respectivo contrapeso, si no acabará en lesión. ¿Lesiones en ciclismo? AR Hotels te cuenta cuáles son las más frecuentes.

Tronco y columna. 
Junto con el movimiento de flexión- extensión de la parte inferior del cuerpo hay que tener en cuenta la estabilidad del tronco, abdomen y la zona lumbar. 

Es la estructura que mantiene firme el movimiento de pedaleo y que va a permitir que la potencia se focalice en los piés, finalmente. 

Hay diferentes posiciones para la espalda, vinculadas con la ubicación de las manos sobre el manillar y hay que tener en cuenta que la zona lumbar es el punto de apoyo de toda la actividad. 

Si a esto le sumas una posible mala adaptación a la bicicleta, y mantener el cuello demasiado erguido para poder ver la carretera, probablemente el dolor cervical no tarde en aparecer. ¿Lesiones en ciclismo? AR Hotels te cuenta cuáles son las más frecuentes.

Para prevenir este problema es aconsejable centrarse en los brazos. La clave está en repartir el peso y la presión en pequeños puntos que también actuarán de apoyo. 

En este caso los hombros y las manos soportan la carga de la parte superior del cuerpo por lo que es recomendable que la posición de las manos sobre el manillar esté en la parte superior, donde acaba la ‘L’.

Recomendaciones para disminuir la posibilidad de lesiones.
Dentro de todos los factores que dependen del ciclista para evitar las lesiones más características está la adaptación de la bicicleta al cuerpo y la correcta posición del mismo sobre el vehículo. ¿Lesiones en ciclismo? AR Hotels te cuenta cuáles son las más frecuentes.

  • Altura Inadecuada del sillín. Regula el sillín para que tus piernas no se resientan. Tomando la rodilla como eje, la posición correcta en extensión debe formar un ángulo de unos 155º. En flexión de unos 30º. 

También es aconsejable tener en cuenta las diferencias anatómicas. Después del chequeo médico, que debe ser el primer paso antes de emprender este camino, debes tener en cuenta si hay diferencias de longitud entre las tibias y los fémures. 

Si es así, hay que ajustar el sillín a la altura de la pierna más larga. Para igualar la pierna más corta, solo si la diferencia es mayor a 6mm se utilizarán plantillas en el pie. 

  • Longitud de las bielas. Que tengan un tamaño adecuado supondrá que tu rótula tenga mayor o menor presión en el movimiento. Para elegir la longitud exacta debes fijarte en la misma longitud del fémur. Según ‘Ciclismo a fondo’ estas podrían ser las medidas “guías” para una buena elección:
  1. Para un fémur menor de 38 cm. biela de 165 mm.
  2. Para un fémur entre 38 y 42 cm. biela de 167,5 mm.
  3. Un fémur mayor de 42 cm. una biela de 170 mm.
  4. Para una longitud del interior del muslo menor de 77,5 cm. biela de 170 mm.
  5. Para una longitud del interior del muslo entre 77,5 y 80 cm. biela de 172,5 mm.

Evidentemente las anteriores lesiones se producen sin tener en cuenta posibles golpes contra el suelo, quemaduras, etc. Las que están relacionadas con las caídas suelen ser más comunes y sobre todo aparecen en el momento del golpe: 
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Contusiones. Pueden suponer una cuarta parte de las lesiones ya que se ocasionan con cualquier choque o contacto directo del cuerpo contra el suelo u otro elemento. 
Quemaduras. Precisan de una cura local y se dan normalmente en extremidades, cadera. muslos y hombros. 
Esguinces. La zona más afectada suele ser la clavícula, aunque depende de la gravedad y del modo del accidente. 
Fracturas. La de clavícula, al igual que las de tobillo y muñecas suelen ser las más frecuentes por ser los huesos más “forzados” en el ejercicio y sobre los que suele recaer el golpe. Las primeras representan un 13% de las lesiones.
Traumatismos. El traumatismo craneoencefálico es el más común debido a que ocurre cuando la cabeza golpea directamente con el suelo o con algún obstáculo. 

Después de este ‘manual improvisado’ de cómo prevenir lesiones en el ciclismo ten localizado, por si las moscas, un buen centro de masajes y tratamientos para recuperar al 100% todas las fuerzas. 

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¡Infórmate y cuida tu salud antes, durante y después de rodar en bici!