Si eres ciclista, la bicicleta será uno de tus bienes más preciados, y mantenerla en buen estado, una de tus principales preocupaciones. Descubre los consejos para saber cómo limpiar tu vehículo de dos ruedas y conseguir su mantenimiento óptimo.

Montar en bicicleta es tu pasión, ya sea por montaña, carretera o ciudad. El polvo o la tierra pueden, en cualquiera de los tres escenarios, dañar no sólo la parte externa de tu vehículo, sino también su interior. 

El mantenimiento, por tanto, es esencial para conseguir que tu bici logre un buen estado y, para ello, la limpieza es una de las tareas más importantes, ya que ayuda a evitar averías, desperfectos y deterioro.

El cúmulo de suciedad puede causar importantes daños, por lo que limpiar la bicicleta es esencial después de cada salida. ¿Imaginas unos neumáticos sin hinchar? Entonces, tampoco puedes pensar en una bici sin lavar, y los beneficios de esto último no son pocos: reduce el riesgo de imperfecciones, alarga el funcionamiento de la transmisión y el resto de componentes y facilita el ahorro al disminuir las inversiones en reparaciones.

Sin embargo, a la hora de limpiar la bicicleta, las dudas asaltan nuestros pensamientos. ¿Qué materiales debo utilizar?, ¿qué procedimiento he de seguir?, ¿cómo tengo que pulir cada parte del vehículo?... Estamos convencidos de que, alguna vez, te has hecho una (o varias) de estas preguntas cuando te has puesto frente a tu bici con la idea de lavarla. ¡No te preocupes!

A continuación, desvelamos los mejores consejos y respondemos todas las cuestiones para que el velocípedo luzca más que radiante. 

Limpiar la bicicleta: el lavado

¿Qué necesito para limpiar mi bicicleta?

Antes de ponernos manos a la obra, hemos de saber qué necesitamos para llevar a cabo nuestra tarea. Los productos o artilugios que nos ayudarán a cumplir nuestro objetivo son los siguientes:

  • Cubo con agua y manguera.
  • Trapos, cepillo grande, cepillo blando (especial para bicis o, en su defecto, de dientes) y esponja.
  • Aceite lubricante, desengrasante y limpiador para bicicletas.
  • Líquido lavavajillas biodegradable.
  • Soporte de taller o caballete

FAQ: Cómo limpiar tu bicicleta

¿Cómo he de lavar cada componente de mi bicicleta?

  • La cadena. Mantener la cadena de la bici limpia es uno de los aspectos más importantes, porque si la suciedad se acumula en ella, los platos y piñones se acaban desgastando, y éstas son dos de las partes que más influyen en la transmisión. Lo mejor es frotarla con un cepillo grande que lleve agua muy caliente y jabón desengrasante; hay que mojar dicho cepillo con asiduidad porque es muy importante el correcto aclarado. 

  • Los discos de freno. Estos son una pieza delicada y, sobre todo, hemos de evitar tocarlos con las manos para que la suciedad que llevamos en ellas no incida sobre los discos. Cuando lavemos los componentes que los rodean, debemos tener especial precaución para que los productos que empleamos, como lubricantes, no salpiquen sobre ellos.
  • El cuadro. El cepillo de cerdas suaves, la esponja y un detergente poco abrasivo entran en acción para mantener el brillo y el esmalte de la pintura intactos. 
  • Platos y piñones. Una brocha de pelo duro o un cordón de algodón, impregnados en gasoil, son la combinación perfecta para introducirlos entre las coronas.
  • Las ruedas. Los neumáticos de la bicicleta se limpian con jabón y con la ayuda de un estropajo duro para eliminar cualquier resquicio de suciedad. ¡Ojo! Evita, en este componente, emplear cualquier tipo de disolvente, ya que puede producir su desgaste. 
  • El sillín. Éste puede aclararse con agua y jabón, siempre y cuando no sea de tela para evitar que el agua sea absorbida.

¿Qué no he de hacer a la hora de limpiar mi bicicleta?

Cualquier error en el lavado de tu bici puede tener efectos negativos sobre el vehículo. En ese sentido, existen algunos aspectos que debemos tener en cuenta para evitar, incluso limpiando, el deterioro y desgaste de los componentes.

En primer lugar, como bien explican en Planet Mountainbike, es evidente que hemos de emplear agua, pero debemos ser cautelosos para aplicarla, sobre todo si utilizamos una manguera, ya que hacerlo a presión es peligroso, pues se puede colar en zonas internas y ocasionar oxidación y deterioro. Basta, por consiguiente, con un chorro de fuerza o con el cubo de toda la vida.  

Por otra parte, no son pocos aquellos que recurren a la nafta para limpiar la transmisión cuando la mugre se ha asentado sobre ella.

Sin embargo, nunca debemos emplear este producto tan corrosivo, dado que sus consecuencias son muy negativas. Hablamos, por ejemplo, de resecar la cadena en exceso o impedir que el resto de componentes vuelvan a tener la lubricación mínima que necesitan. 

Limpiar la bicicleta: la lubricación

¿Qué componentes de la bicicleta hay que lubricar?

La lubricación de la bici es un paso fundamental en la tarea de limpieza, porque de ella depende la conservación de algunos de sus componentes. Concretamente, de los siguientes:

  • Cadena.
  • Desviadores.
  • Frenos.
  • Cables de desviadores y frenos.
  • Ejes de giro del sistema.

¿Cómo y con qué materiales he de realizar la lubricación?

Si la cadena era uno de los principales componentes a la hora de lavar, también lo es en el momento de lubricar. Para ello, la rociamos con unas gotas de aceite en su parte interior, concretamente en la zona que queda en la parte baja.

Además, para su completa expansión, giramos los pedales y vamos cambiando las marchas con el fin de asegurarnos de que ese aceite llegue a todos los platos y piñones.

Los desviadores, por su parte, tan sólo requieren una única gota de aceite en cada extremo del eje de giro, de los ejes principales y de cada roldana del trasero.

En este caso, repetimos también el giro de pedales. Y lo mismo ocurre con los frenos, pues estos también necesitan una única gota en el eje de freno, al tiempo que presionamos las manetas del manillar para lograr que haga su efecto.

Por último, nos queda la lubricación de los cables. Ésta comienza por limpiarlos con un trapo y, a continuación, vertemos una gota de aceite sobre ellos para extenderla a lo largo. De esta manera, funcionarán con normalidad y evitaremos imprecisiones a la hora de frenar o cambiar de marcha.

Limpiar la bicicleta: secado y engrase

¿Cómo tengo que secar mi bicicleta?

El secado es, probablemente, la etapa más importante de la limpieza de la bici, ya que no debe quedar nada húmedo para evitar el deterioro prematuro y la oxidación de los componentes. Como tampoco es recomendable que el vehículo se seque solo, lo mejor es tomar un trapo o una toalla y frotar en todas las partes húmedas. El compresor de aire es también una buena opción, pero no todos tenemos uno en nuestras manos.

¿Cómo debo engrasar mi bicicleta?

Con el velocípedo seco, tan sólo nos queda volver a lubricar algunas zonas, especialmente aquellas donde hay rodajes, como los pedales o la cadena. Utilizaremos, para ello, grasa para bicicletas (no aceite), que la extenderemos por el palo que une el sillín con el cuadro (hay que desmontarlo), los tornillos y los rodamientos.

Si pones en práctica todos estos consejos después de cualquier salida, tu bici estará siempre como nueva. ¿Estás buscando un lugar donde lucirla mientras pedaleas? Calpe es, en ese sentido, el destino perfecto: sol, rutas e instalaciones pensadas para vosotros. ¿Qué más puedes pedir?