La educación de los más pequeños es, sin duda, uno de los temas que más preocupa a los padres. En la actualidad, la técnica de la educación positiva es la más empleada. Descubre en qué consiste.

Castigos, riñas y, en algunos casos, fuertes reprimendas son las bases de esa disciplina punitiva que tradicionalmente se ha utilizado para educar a los niños. Sin embargo, organizaciones como Save the Children han denunciado que este tipo de técnicas vulneran los derechos de los pequeños, ya que esos azotes o disputas ocasionan dolor, tristeza y miedo.

Por ese motivo, la educación positiva se ha convertido en la mejor manera de modificar una conducta errónea. Esta disciplina consiste en cuidar las palabras y las acciones para predicar con el ejemplo, además de alabar el buen comportamiento del niño en lugar de reprocharle sus malas acciones. El objetivo, por tanto, es escuchar y entender a los más pequeños, dialogar con ellos y ofrecerles estabilidad para que crezcan sintiéndose queridos, eficaces y con posibilidades de éxito.

Educación positiva: la forma de educar más eficaz

La educación positiva se basa en el optimismo y, sin duda, busca la felicidad de toda la familia. Según Educa y Aprende, las bases de esta disciplina son el respeto, la colaboración, la responsabilidad, el cariño y la comprensión, la implicación de los niños, la libertad de actuación y el desarrollo psicológico sano. El resultado, un gran fortalecimiento de los lazos afectivos y, por supuesto, la estimulación de las buenas conductas.

Por consiguiente, la disciplina positiva ayuda a entender y compartir las normas por parte de los más pequeños, mientras que la técnica punitiva impide dicha comprensión y mueve al niño por el miedo y el temor, por lo que una vez lo pierda actuará como desee. El principal beneficio, entonces, es la responsabilidad y conocimiento de que las acciones tienen consecuencias, por lo que saben comportarse de la manera adecuada en función de ellas.

Educación positiva: la forma de educar más eficaz

Pautas y técnicas para la educación positiva

El primer paso es olvidarse de los castigos y las riñas, así como de la imposición de normas estrictas. El resto, apostar por estrategias como las siguientes:

  • Escuchar al niño para entenderlo y alabar sus buenos comportamientos. La clave está en la empatía con el fin de saber qué siente el pequeño para comportarse de cierta manera. A partir de entonces, el empeño debe centrarse en cambiar las creencias y no sólo el comportamiento, sin olvidarse de elogiar las buenas conductas para estimular que éstas se repitan.
     
  • Celebrar reuniones familiares para hacer más fuertes los lazos afectivos y la conexión entre todos los miembros. Es una buena manera de dialogar y comprender entre todos cuáles son los problemas que se deben mejorar y ensalzar las que han de continuar. Eso sí, dichos problemas siempre tienen que presentarse en positivo.

    Educación positiva: la forma de educar más eficaz
  • Actuar de ejemplo. Los niños son los mejores imitadores de las conductas de sus padres y, en la mayoría de los casos, lo que ven es mucho más importante que lo que escuchan. Por ello, hay que actuar con coherencia y sensatez para ser un modelo a seguir.
     
  • Evitar órdenes y educar con preguntas. La meta es lograr que el pequeño se responda a sí mismo. Por ejemplo, en lugar de acabar de comer y obligarle a lavarse los dientes es mejor preguntar qué toca hacer ahora y dejar que sea él quien diga eso de lavarse los dientes.
    Educación positiva: la forma de educar más eficaz
  • Criticar la mala acción, pero nunca al niño. Si éste hace algo mal, se le puede reñir advirtiéndole de lo que ha hecho, aunque no se debe nunca juzgar a la persona para evitar dañar su autoestima.
     
  • Elaborar un plan con los objetivos y una tabla de recompensas. Este paso, además, hay que completarlo en colaboración con el pequeño. La finalidad es decidir la conducta que se persigue y ponerla por escrito junto a las recompensas que puede conseguir si cumple esas pautas acordadas entre todos.

Estos son algunos de los consejos más importantes para educar en positivo , pero hay muchos más. Por ejemplo, valorar siempre a los niños, gestionar los conflictos de forma pacífica, reforzar la autoestima, generar un clima familiar de confianza o saber que cada niño es un mundo para evitar esas comparaciones que siempre son odiosas, entre otros. 

Educación positiva: la forma de educar más eficaz

Apostar por la educación positiva es la mejor opción para un crecimiento eficaz del niño y, si tu pequeño es de esos que se merecen recompensas por su buena conducta, un viaje a Calpe es una oportunidad para agradecérselo. En este pueblo de la Costa Blanca no faltarán planes para disfrutar en familia: paseos en barco, cine en la playa, rutas de senderismo, impactantes y bonitos lugares y rincones que merece la pena descubrir, etcétera.

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