Es una de las conocidas dietas milagro que promete perder mucho peso en poco tiempo, pero ¿realmente es eficaz? Aquí te damos las claves para seguirla con éxito.

Ya ha llegado el verano y con él las prisas por ponerse a punto y lucir tipo en la playa. En la época de las dietas y los tratamientos de belleza surge la necesidad de quitarse esos kilos de más, de hecho según el estudio ‘Reflexiones sobre Alimentación y Salud en la Población Española’ elaborado por Laboratorios Rovi el 36% de la población española admite hacer algún tipo de dieta exprés antes del verano.

Entre estas dietas exprés, también conocidas como milagro, se encuentra la de la piña, muy popular entre los que quieren obtener resultados rápidos. El problema es que la dieta de la piña, al contrario de lo que se ha popularizado, no es un régimen adelgazante sino un tratamiento para depurar el organismo tras unos días de excesos. Por tanto, es una buena alternativa si lo que se quiere es limpiar el cuerpo y eliminar toxinas.

Propiedades de la piña

Muchos se preguntan qué tiene la piña que no tengan otros alimentos para cobrar tanta importancia en esta y otras dietas. La clave está en la bromelia, una enzima que acelera la digestión de las proteínas y que está poco presente en otras frutas. La bromelia, también conocida como bromelíana, se encuentra en la zona central de la piña y ayuda al cuerpo a depurar y digerir los alimentos.

Además de la bromelia, la piña es rica en otro tipo de nutrientes:

  • La fibra que tiene un carácter laxante, por lo que ayuda al tránsito intestinal y a la digestión.
  • La vitamina C que favorece la absorción del hierro y la formación de glóbulos rojos en sangre.
  • Los hidratos de carbono beneficiosos para combatir las afecciones sanguíneas y del corazón.
  • El agua, positiva para evitar la retención de líquidos y la limpieza de riñones y páncreas. 

Todos estos elementos, junto al hecho de que se trata de una fruta sabrosa y ligera, la convierten en el ingrediente esencial de cualquier dieta de carácter depurativo, más allá de la manzana o el pomelo que también tienen su propio régimen.

Plan nutricional

Al tratarse de un régimen hipocalórico (se consumen un máximo de 1000 calorías diarias) resulta bastante agresivo, por lo que no se recomienda realizarlo durante más de tres días. La clave del éxito de la dieta de la piña se encuentra en seguir a raja tabla el plan alimenticio durante las tres jornadas de tratamiento.

La rutina es sencilla:

  • Se deben realizar las cinco comidas diarias recomendadas por los nutricionistas.
  • En todas ellas debe estar presente la piña.
  • En las comidas centrales del día (la comida y la cena) la ingesta de piña se combinará con la de carne o pescado bajos en grasa.
  • Durante el desayuno, el almuerzo y la merienda se compaginará con un yogur natural, unas galletas integrales o una taza de café o té.

Contraindicaciones de la dieta de la piña

A pesar de los numerosos beneficios que hemos visto que posee esta fruta, si la dieta de la piña no se interpreta como un tratamiento puntual puede resultar contraproducente debido al carácter hipocalórico que hemos citado con anterioridad. Según un estudio de la firma de tratamientos adelgazantes Montignac, las dietas hipocalóricas pueden llegar a ser peligrosas por la carencia en la ingesta de nutrientes esenciales, de ahí la importancia de recalcar su condición de tratamiento temporal.

Otra consecuencia a tener en cuenta a la hora de realizar este régimen es el temido ‘efecto rebote’. Al ser un procedimiento bajo en calorías, el cuerpo reduce el consumo de éstas durante los días que se lleva a cabo. El problema se encuentra cuando volvemos a nuestra rutina alimentaria, ya que nuestro organismo absorberá de forma más agresiva todas las calorías de las que le hemos estado privando durante tres días. Por ello, es importante cuidar la alimentación posterior una vez finalizada la dieta de la piña.

Hábitos saludables

Aunque suene a tópico, más allá de las dietas exprés lo ideal es seguir a lo largo de todo el año una alimentación equilibrada y practicar deporte asiduamente. De nada sirve privarnos durante tres días si después vamos a volver a nuestras pautas habituales. Por ello es importante comer de todo pero con moderación y seguir una dieta equilibrada en la que abunden las frutas y verduras.

También es esencial la práctica de deporte, pues según la Encuesta Nacional de Saludel 41’3% de la población se declara sedentaria, lo que ha derivado en que en los últimos años el índice de obesidad en España aumente hasta el 17%. Datos preocupantes que podrían mejorarse con el simple hecho de dedicar una hora diaria a practicar algún tipo de actividad física.

Cambiar nuestros hábitos diarios y apostar por una vida saludable y por el bienestar de nuestro cuerpo mediante tratamientos y masajes hará que nos olvidemos de las dietas de última hora y disfrutemos al cien por cien del verano.