La conciliación de la vida familiar y laboral puede dejar de ser una utopía para convertirse en una realidad, solo hay que concienciarse y aplicar esta serie de consejos.

Pese a existir una ley reguladora, la conciliación de la vida familiar y laboral se ha vuelto una auténtica quimera para muchas personas. Las estadísticas que manejan los distintos organismos así lo demuestran. Según una encuesta de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) el 23% de los españoles reconoce tener problemas para conciliar la vida laboral con la familiar.

Este dato afecta sobre todo a las mujeres, pues el 5’4% de ellas admiten haber tenido que abandonar su trabajo por responsabilidades familiares; mientras que en el caso de los hombres esta cifra se reduce drásticamente al 0’4%. Según los últimos datos del INE en el año 2011 una de cada cinco mujeres con hijos menores de 8 años redujo su jornada laboral y una de cada tres pidió una excedencia de entre seis y doce meses en su trabajo.

Para evitar que esto siga siendo así y que las mujeres tengan que renunciar a su trayectoria profesional por querer tener una familia, tanto trabajadores como empresas pueden tomar diversas medidas que ayuden a conciliar la familia y el trabajo. 

Consejos para la conciliación de la vida familiar y laboral
¿Qué pueden hacer las empresas?

El principal problema de los empleados a la hora de coordinar sus responsabilidades familiares con las profesionales viene de la empresa en la que trabajan. Si ésta no les da facilidades para ello, la conciliación se convierte en una utopía. Por ello, desde diversas entidades sociales se pide a las compañías que sean más flexibles para facilitar este procesos a sus trabajadores. Algunos de los consejos que se les sugiere para que esto sea posible son los siguientes:

  • Flexibilidad horaria: Desde las empresas se debe permitir que sean los propios trabajadores quienes establezcan su horario de trabajo en función de sus necesidades. Así, éstos podrán diversificar mejor su tiempo para poder llegar a todo. 
  • Reducción de las jornadas laborales: Las vacaciones escolares en pocas ocasiones coinciden con las de los progenitores, lo que convierte esto en un conflicto. Por ello, las sociedades deben posibilitar a sus trabajadores la posibilidad de acogerse a una jornada intensiva durante determinados periodos de tiempo como el verano o las navidades, así se eliminaría este contratiempo.
  • Acercamiento de la vida familiar al entorno de trabajo: Las empresas deben ofrecer prestaciones que ayuden a la conciliación para reducir el problema y para que los empleados puedan rendir mucho más en su trabajo. Por ejemplo, algunas compañías abogan por ofrecer servicios de guardería a sus empleados.

Consejos para la conciliación de la vida familiar y laboral


¿Qué pueden hacer los trabajadores?

No todas las medidas de regulación recaen sobre los empresarios, los trabajadores también pueden hacer mucho para evitar que la conciliación sea una ilusión y se convierta en una auténtica realidad. Estos son algunos consejos que pueden favorecer la conciliación entre el trabajo y la vida privada:

  • Repartir las tareas del hogar: Hay que erradicar la idea de que las tareas de la casa son cosa de la mujer. Organizar las distintas labores entre los dos miembros de la pareja ayudará a reducir el tiempo que se dedica a esto y se dispondrá de más tiempo libre para destinar a la familia.
  • Crear un calendario de actividades: La organización puede ser nuestro mejor aliado. Elaborar un calendario de actividades ayudará a planificar lo que tenemos que hacer y a distribuirlo a lo largo de la semana de manera que no nos quite demasiado tiempo.

Consejos para la conciliación de la vida familiar y laboral

  • Externalizar determinados servicios: Cuando los dos miembros de la pareja trabajan hay que asumir que no se puede llegar a todo, así que habrá que externalizar determinados aspectos. Una buena opción es inscribir a los niños en una guardería durante las horas laborales, otra es contratar una asistente doméstica que nos ayude con los quehaceres de la casa en el día a día.
  • Tiempo de calidad: Más tiempo no quiere decir mejor. Vale la pena que el poco tiempo que tengamos para disfrutar de la familia sea tiempo de calidad, a estar con ellos constantemente pero sin hacer nada especial. Es positivo que durante nuestro tiempo de ocio planifiquemos actividades que ayuden a crear vínculos y a fortalecer los lazos afectivos.
  • No llevar trabajo a casa: Este consejo viene vinculado al anterior. Cuando estemos en casa el trabajo tiene que quedar en un segundo plano y la familia debe ser lo primordial. Nada de trabajar desde casa ni recibir llamadas, la vivienda debe ser nuestro lugar de desconexión.
  • Priorizar cosas: Hay que aceptar que no somos superman y que no podemos hacerlo todo. Aprender a diferenciar las cosas que son realmente urgente de las que podemos hacer en otro momento nos facilitará la vida a nosotros y a los que nos rodean.

Consejos para la conciliación de la vida familiar y laboral

En resumen, si nos concienciamos todas las partes y adoptamos las medidas sugeridas desde entidades y organismo públicos podremos hacer realidad aquello de ‘trabajar para vivir y no vivir para trabajar’.