El calor del verano puede jugar malas pasadas a los amantes del deporte. Por ello debemos cuidarnos de las altas temperaturas y poner en marcha hábitos mucho más exigentes y refrescantes para combatir al sol sobre dos ruedas.

Lo primero que debe hacer un ciclista antes de salir a rodar a 35 grados de temperatura es hidratarse de manera contínua y lo segundo, alimentarse adecuadamente. La llegada del verano cambia por completo los hábitos de alimentación y le suma importancia a las frutas y verduras, restándole a las carnes rojas todo su protagonismo hivernal. 

En esta época del año, el ciclista necesita fuentes de energía constantes (hidratos de carbono), sustento fortificante para ayudar al buen funcionamiento (grasas insaturadas) y finalmente una fuente de fibra, vitamina y minerales que ayude a mantener el organismo en la balanza. 

Ante todo esto se antepone un elemento esencial, pero que es la clave de la supervivencia.: estar hidratado. Hay que ser estrictos con el control del agua en nuestro cuerpo. Una de las claves es pesarse antes y después de cada salida para comprobar la cantidad de líquido que pierde nuestro cuerpo y poder recuperarla bebiendo agua o bebidas energéticas. Esto te chocará, pero en cada entrenamiento el ciclista puede perder una media de entre 2 y 4 kg de peso. Para mantener al organismo vivo hay que ingerir el 150% del peso de agua perdido, es decir, si pierdes 1 kilo deberás beber 1’5L de agua

Aquí te dejamos una pequeña guía para que conozcas cuáles son los alimentos que necesitas para refrescar tu cuerpo antes, durante y después de ir en bici y cuáles son aquellos totalmente prohibidos. 

Ante todo, cuídate, no cargues mucho el desayuno y sobre todo, ‘¡BEBE MUCHA AGUA!.

Consejos de nutrición para ciclistas en verano. ¡Mantente fresco!
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