Aplicar las nuevas tecnologías al turismo es fundamental para aquellos destinos que quieren despuntar en un sector que cambia día tras día. Descubre todo sobre una de las últimas tendencias de la industria.

El turismo es uno de los motores de la economía mundial y, por supuesto, de España. De hecho, dicha actividad es, en este país, el eje que genera empleo, proporciona riqueza y equilibra la balanza de pagos. Los datos así lo demuestran, pues representa cerca del 11% del PIB nacional y ocupa a más de 2,2 millones de personas, según se publica en el informe Destinos turísticos inteligentes: construyendo el futuro

Sin embargo, a pesar de estos datos tan positivos, el sector turístico avanza a pasos agigantados y, por consiguiente, está sometido a cambios constantes, por lo que los países han de estar preparados para adaptarse con rapidez a las nuevas exigencias del mercado. En ese sentido, la realidad actual está colonizada por la tecnología, capaz de influir en cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana. También en la planificación de viajes.

Hoy en día, es común encontrarse a turistas que, smartphone en mano, fotografían cada rincón desconocido y, sin problemas de conexión, comparten las instantáneas en sus perfiles sociales; buscan en la red los restaurantes más recomendados para conocer la gastronomía autóctona o consultan la disponibilidad de alojamientos. Pero, ¿cómo lo hacen si no disponen de datos móviles? Quizá, el motivo resida en la conectividad Wifi abierta de la ciudad. Es, sin duda, un destino turístico inteligente.

Este concepto, impulsado en España por la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (Segittur), hace referencia a aquellos lugares que cuentan con una infraestructura tecnológica capaz de asegurar el desarrollo sostenible, facilitar la interacción del turista con el entorno y mejorar la calidad de su experiencia, así como la vida de quienes allí residen. 

Esta ideología, transformada en objetivo en muchos países, es tan reciente como contemporáneo es el paradigma en que vivimos, pero encuentra sus antecedentes en las conocidas smart cities, es decir, esas áreas geográficas donde residentes e instituciones hacen uso de la tecnología para transformar el territorio e interactuar con él. Las ciudades, por tanto, se convierten en centros de conocimiento y gestión de la información, ¿por qué no aplicarlo al turismo y hacer del lugar un destino turístico inteligente?

De esta manera, no son pocos los países que se han puesto manos a la obra para atraer visitantes bajo el paraguas de la posibilidad de interaccionar con cada rincón. ¿Te imaginas visitar un museo, enfocar con la cámara de tu teléfono ese techo que tanto te ha cautivado y conocer su origen, historia y arquitectura? ¡Todo es posible si viajas hasta un destino turístico inteligente!

Características de los destinos turísticos inteligentes

La teoría parece fácil, pero ¿cuáles son los rasgos que, de verdad, definen a un lugar de este tipo? Aquí, existen una serie de factores que describen a la perfección qué se entiende por destino turístico inteligente: tecnología, innovación, interacción, accesibilidad, sostenibilidad, competitividad, eficiencia y calidad. 

  • Tecnología. Las nuevas tecnologías son la clave de cualquier destino que quiere ganar la etiqueta de inteligente, pues de ellas dependen, en gran parte, el resto de elementos, como la innovación, la interacción, la accesibilidad y la eficiencia. Acceder a cualquier contenido que puedas imaginar a golpe de clic es un gran aliciente para futuros visitantes.

  • Innovación. Ya lo comentábamos antes, el turismo está en cambio constante, y un destino de estas características ha de ser capaz de adaptarse con rapidez a las últimas tendencias del sector para huir de la obsolescencia. Estar a la moda es, sin lugar a dudas, vital en esta industria.
  • Interacción. ¿Para qué puede servir la tecnología si no es para facilitar el conocimiento del entorno por parte de los visitantes? Saber qué es lo que buscan y ponerles en contacto con los principales agentes turísticos de la ciudad es uno de los objetivos que deben perseguir estos destinos, circunstancia que, además, permite la integración en el territorio y genera una experiencia positiva. 
  • Accesibilidad. Los destinos inteligentes ofrecen igualdad de oportunidades a todos sus visitantes, es decir, la posibilidad de disfrutar, en las mismas condiciones, de todos los servicios del lugar.
  • Sostenibilidad. Cómo nos comportamos hoy tiene sus consecuencias en el mañana, y eso es algo que un destino turístico inteligente no puede obviar. Por ello, los visitantes satisfacen sus necesidades, sí, pero el lugar no debe dejar a un lado las oportunidades de futuro. El respeto al medioambiente y la gestión óptima de recursos ganan aquí un protagonismo indiscutible para garantizar el equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación del medio.

Estas características ayudan a definir el concepto de destino turístico inteligente, pero ¿por qué se ha puesto tan de moda en los últimos años? Sin duda, por los beneficios que tiene para un lugar.

Hablamos, en este sentido, de una mejora de la competitividad en el sector turístico, de un crecimiento en la calidad de vida de los residentes, de una experiencia turística positiva que puede traducirse en el retorno de los visitantes y de la conversión en un espacio innovador equipado con las tecnologías más vanguardistas. El triunfo es, en estos rincones, un valor seguro.

Caso práctico: España, destino turístico inteligente

España es pionera en la implementación de estos destinos y, de hecho, grandes países como Francia y Estados Unidos contemplan nuestras actuaciones para ponerlas en práctica en sus ciudades. La Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas es la encargada de ejecutar el Proyecto de Destinos Turísticos Inteligentes, integrado en el Plan Nacional e Integral de Turismo, aquel que tiene previsto hacer de algunas localidades de España destinos de estas características.

Son Playa de Palma (Mallorca), Villajoyosa (Comunidad Valenciana), Santiago de Compostela (Galicia), Jaca (Aragón), Haro (La Rioja) o El Hierro (Canarias) son sólo algunos ejemplos. De hecho, la última isla ya cuenta, desde 2013, con una red Wifi gratuita en todo el territorio, Son Playa de Mallorca tiene una aplicación de denuncias a través del smartphone o tablet y la localidad riojana dispone de una oficina turística virtual que facilita cualquier información a disposición de los visitantes.

Lo cierto es que parece cosa del futuro, pero la inteligencia, la sostenibilidad y la accesibilidad son ya una realidad en muchos rincones de nuestro país. Entre ellos, está Calpe, un municipio de la Costa Blanca que aspira a convertirse en destino turístico inteligente y, en definitiva, un enclave maravilloso que merece la pena descubrir: tradición, innovación, respeto por la naturaleza, tecnología… ¿qué más puedes pedir?