¿Estoy educando bien a mis hijos? ¿Cómo puedo mejorar? Preguntas que todos los padres se hacen y que tienen respuestas en el siguiente artículo.

Todos los padres se enfrentan a un gran reto cuando se trata de educar a sus hijos. Muchos se preguntan si lo están haciendo bien, en qué podrían mejorar o en qué están fallando. Nadie nace sabiendo cómo ser padre, es algo que se aprende sobre la marcha y en lo que influye mucho la educación que ellos hayan recibido. Siempre viene bien dejarse aconsejar por especialistas como pueden ser terapeutas o psicólogos, por otros padres o por documentación impresa como libros, estudios, metodologías, dossiers, etc.

Según el último estudio realizado por la Fundación de las Cajas de Ahorros sobre Educación y Familia, el 82’7% de las mujeres se encargan de la educación de los hijos en el hogar, lo que indica que los roles educativos no han evolucionado demasiado en los últimos tiempos. Aún así, tanto si es la madre como si es el padre quién se encarga de inculcar valores a sus hijos, existen una serie de consejos que pueden facilitar la tarea:

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?
Aspectos que se deben potenciar.

No se puede resumir en un artículo todo lo que se le debe enseñar a un hijo, pero sí podemos indicar unas pautas para ir marcando el camino:

Inculcarle valores: Los valores son lo que marcan la personalidad y el futuro de una persona, por eso desde bien pequeños es importante inculcarles valores como el respeto, el compañerismo, la humildad, el esfuerzo, etc. Si consigues que estos sentimientos arraiguen en su manera de ser, los niños tendrán un carácter más definido con valores firmes y positivos.

Enseñarle a relacionarse con los demás: La integración entre aquellos que le rodean (familia, compañeros de colegio, profesores…) es fundamental para que desarrollen su personalidad y establezcan lazos afectivos. Sencillos gestos como dejarles que jueguen un rato con sus amigos tras el colegio o visitar a abuelos y tíos durante el fin de semana para que pasen tiempo con ellos les ayudarán a aprender a relacionarse con otros y a generar vínculos con otras personas fuera del ámbito del hogar.

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?

Aprender a decir no: Este es un aspecto importante tanto para los padres como para los hijos. Los padres deben mostrar una postura firme y segura ante los hijos, hay que evitar que se salgan con la suya cuando no tienen razón o se han portado mal. En el caso de los hijos, es esencial que estos sepan decir no a tiempo. No ante aquello que no les gusta, no les hace sentir cómodos o frente a lo que no se sienten seguros.

Infundirle curiosidad por lo que le rodea: Muchas veces los niños aprenden por sí mismos, sobre todo a edades muy tempranas. Dejar que toquen, que vean, que huelan, es decir, que investiguen por su cuenta es positivo. Estarán estimulando su curiosidad por aprender, al mismo tiempo que adquirirán autosuficiencia porque verán que por sí solos también pueden asimilar cosas.

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?
¿Qué se debe evitar?

Al igual que existen pautas para fomentar el aprendizaje de los hijos y mejorar su educación, también existen otras a evitar para no caer en contradicciones. Algunas son las siguientes:

Exceso de atención: Está claro que hay que dedicar tiempo a los hijos pero vale la pena que éste sea poco y de calidad, que mucho pero insuficiente. Es importante hacer que los hijos se sientan queridos y apoyados por sus progenitores, pero también tienen que tener su espacio para ‘volar solos’. Así es como desarrollarán mejor su personalidad, sin ataduras y siendo ellos mismos.

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?

El proteccionismo: Todos los padres siente la irrefrenable sensación de cuidar a sus hijos y protegerlos de cualquier inconveniente. Sin embargo, aplicar este sentimiento en exceso es contraproducente. Esta excesiva dedicación puede provocar que los hijos se vuelvan dependientes de sus padres, así como tímidos e inseguros. Hay que darles un margen para que sean ellos quienes decidan y se defiendan ante adversidades.

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?

El perfeccionismo: Todos los progenitores quieren que sus hijos sean los mejores en todo y para ello tienden a forzarles para que aprendan muchas cosas. Es bueno formar a los hijos en diferentes disciplinas pero hay que hacerlo siempre desde un punto de vista de diversión y entretenimiento. Presionar a los hijos para que consigan la perfección sólo hará que se estresen y sientan miedo al fracaso.

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?

El materialismo: No hay que colmar a los hijos con regalos, juguetes y demás caprichos. Inculcarles el valor por lo material los convertirá en personas frías que no apreciarán los aspectos intangibles que generalmente son los más importantes como el amor, la amistad o la familia. Muchos padres sienten que deben darles a sus hijos aquello que ellos no tuvieron en su infancia. Esos es un error que les hará caer en el materialismo. Rasgos como el deseo y la espera son beneficiosos, ya que hará que valoren más las cosas cuando las consigan.

Aprender a educar, ¿cómo ponerlo en práctica?