Educar a tus hijos no tiene por qué ser una tarea ardua si sabes cómo. A los niños les encantan los juegos, así que sólo tienes que enfocarlos de una manera didáctica para que aprendan a la vez que se divierten.

No hay nada que les guste más a los niños que jugar y, siendo sinceros, lo mismo ocurre con los mayores. Jugar no es malo, al contrario, es necesario para estimular y potenciar la creatividad, pero hay que saber orientar los juegos hacia una dinámica didáctica y educativa. 

En la actualidad, los niños pasan la mayor parte de su tiempo entreténiendose con dispositivos electrónicos. De hecho, según un estudio del Ministerio de Educación en cada aula hay un ordenador por cada tres niños y el 89,8% de éstos cuenta con conexión a Internet. Lo que supone que los niños, aparte de en su tiempo libre, también pasan parte de sus horas lectivas frente a un ordenador.

Con la digitalización del sistema educativo y de los hogares se ha perdido parte de la esencia de los juegos tradicionales, actividades en las que sólo hacía falta un papel y algo de imaginación para pasarlo bien. Juegos como la gallinita ciega o el escondite, además de ser divertidos, impulsan el aprendizaje de los más pequeños. Por eso, te proponemos 8 juegos de toda la vida para que tus hijos aprendan mientras juegan:

1. La mímica: Todos hemos jugado en alguna ocasión al Pictionary, que no es más que una versión moderna del clásico juego de la mímica. Con una libreta y un boli y desarrollando mucho la imaginación practicaremos esta actividad que consiste en adivinar lo que una persona está representando sin decir una sola palabra. La mímica es buena para desarrollar la expresión no verbal y potenciar la imaginación.

2. La gallinita ciega: Otro clásico de toda la vida que ha ocupado muchas horas de nuestra infancia. Se trata de cubrirle los ojos con un pañuelo a uno de los participantes y darle vueltas hasta que se desoriente. El resto de jugadores deberá revolotear alrededor de él hasta que consiga atrapar a uno de ellos. La gallinita ciega mejora la orientación y contribuye al trabajo en equipo.

3. El Stop: Para jugar a este juego basta con un boli y un papel en el que escribiremos una letra y en una columna lateral un listado con las siguientes palabras: Comida, objeto, país, animal, nombre, etc. Una vez preparada la tabla, se trata de rellenar en el menor tiempo posible el listado con palabras que empiecen con la letra establecida inicialmente. El que antes acabe será el ganador. Con esta actividad se trabaja el vocabulario y la agilidad mental.

4. Manualidades: Con material reciclable que tengamos por casa (cartón, papel, plástico…) podemos hacer juguetes caseros. Por ejemplo, se pueden pintar pequeñas cajas de cartón y unirlas con un hilo para hacer un tren. También se puede coger los rollos de papel del baño y, pintando los bordes con pintura, hacer un sello. Las posibilidades son muchas y estimularemos la creatividad y la imaginación al cien por cien.

5. Muñecos: Con una base de cartón podemos recortar una forma de muñeco. Después se trata de pintarlo y vestirlo con retales que tengamos por casa. Fabricaremos un muñeco a nuestro gusto al mismo tiempo que reciclaremos material que tengamos por casa.

6. El quietbook: Se trata de hacer un libro casero que cada uno personaliza a su gusto. Se hace con fieltro o con tela y cada persona incluye en sus páginas lo que más le guste. Suelen ser actividades de carácter didáctico, como letras con velcro para poder despegar y formar palabras.

7. Cocinar cupcakes: Esta tarea se debe hacer junto a un adulto, ya que es necesario utilizar el horno. Sólo hace falta aprovisionarse de toppings como lacasitos, siropes o frutos secos. Haremos los dulces en el horno y después los niños los decorarán con los ingrediente que más les gusten. Es una manera de realizar una actividad junto a nuestros hijos mientras se divierten y aprenden a cocinar.

8. La búsqueda del tesoro: Este juego es ideal para realizar en verano, ya que se puede llevar a cabo en la piscina. Se trata de esparcir por el agua pequeños objetos que se hundan, por ejemplo monedas, y los niños tienen que ir a recogerlas. El que más monedas obtenga ganará y se quedará con el tesoro.

Como vemos es muy sencillo entretener a nuestros hijos con un poquito de ingenio, y si además participamos junto a ellos, la experiencia será más positiva. Porque sí que hay algo que les gusta más a los niños que jugar, y es que juguemos con ellos.