Los expertos coinciden en que al menos una vez al año es recomendable hacerse una limpieza de cutis. Pero si no tienes tiempo o no sabes dónde acudir, no te preocupes, te damos las claves para que cuides tu piel desde casa.

Todos hemos escuchado en alguna ocasión aquello de ‘tienes mala cara’ cuando hemos pasado una mala noche o hemos estado enfermos. Esto se debe a que la piel refleja todas nuestras emociones, por ello es necesario tener una rutina de belleza diaria que mejore el aspecto del rostro. Según un estudio realizado por Más Dermatología  el 35,4% de las mujeres españolas declara tener una piel sensible. Los factores ambientales, así como los hábitos de vida (dieta, higiene, estrés…) acentúan la sensibilidad de la piel. Por ello, todo cuidado que apliquemos a la dermis es necesario y beneficioso.

Una limpieza de cara requiere tiempo y dedicación, pero los resultados son visibles desde el primer momento. Es recomendable que el proceso lo realice un experto que sepa cómo tratar cada tipo de piel y que conozca los productos que mejor le pueden funcionar. Sin embargo, existen una serie de pasos que podemos llevar a cabo en casa una vez al mes y que mantendrán las impurezas a raya hasta que podamos visitar a un especialista.


1. Desmaquillar.

Es el primer paso y el más importante. Los restos de maquillaje, la polución y la grasa que nuestro cuerpo segrega se van acumulando en la superficie del rostro e impiden que luzca bien. Además, son los responsables del envejecimiento prematuro y de la aparición de granitos. Por eso, es esencial lavar la cara con un gel específico para retirar la suciedad de la piel o, en su defecto, con agua y jabón neutro. Si se puede hacer con agua fría para que estimule la circulación y el flujo sanguíneo, mucho mejor. 

2. Vaporizar.

Aplicar vapor en la cara durante 10 o 15 minutos ayudará a abrir los poros para la posterior limpieza de éstos. Este paso, a pesar de no ser fundamental, contribuirá a que la retirada de imperfecciones sea más fácil y menos molesta.

3. Exfoliar.

La exfoliación es el proceso en el que se retiran las impurezas de la piel, para ello nos hará falta un cepillo específico para limpiezas de rostro, así como un gel exfoliante granulado. La exfoliación es importante, pero no hay que abusar de ella porque puede ser contraproducente. En función del tipo de piel se realizará en unos plazos de tiempo u otros (las pieles sensibles cada 15 días, las mixtas cada semana y las grasas dos veces a la semana). 

4. Retirar los puntos negros.

Este paso es el más molesto de todos pero, aún así, es necesario. Se trata de retirar con las manos los poros que la exfoliación no ha podido quitar. Con suavidad y sin aplicar demasiada presión se pueden extraer perfectamente, ya que el vapor los habrá abierto y ablandado.

5. Mascarilla.

Tras la limpieza intensiva es hora de recuperar la piel y darle un extra de mimos. Lo primero será aplicar una mascarilla durante cinco o diez minutos. Las hay de muchos tipos en función de la tipología de la piel o de la finalidad que se busque. En estos casos lo mejor es aplicar una hidratante o regenerativa para que la dermis se recupere tras el barrido de imperfecciones. 

6. Masajear.

Aprovecharemos el acto de retirar los restos de mascarilla para masajear el rostro. De nuevo es conveniente hacerlo con agua fría para estimular los músculos de la cara. Lo haremos suavemente y con movimientos circulares para oxigenar el cutis y estimular el sistema linfático. El masaje también contribuye a cerrar los poros y a descongestionar la superficie facial.

7. Hidratar.

Es el último de los pasos regenerativos y se trata de aplicar la crema hidratante que tengamos como uso habitual. Es recomendable evitar maquillarse durante las doce horas posteriores a la limpieza para dejar que todos los productos hagan su efecto y que los poros de la piel se cierren correctamente sin generar infecciones. Desde la Academia Española de Dermatología y Venereología  aconsejan hidratar la piel a diario y varias veces al día, con lo que no es un proceso que sólo debamos llevar a cabo tras la limpieza.

Este proceso mantendrá nuestra buena cara durante algún tiempo, pero no evita que tengamos que visitar a un especialista al menos una vez al año. Es importante buscar un establecimiento de confianza en el que nos atiendan profesionales del sector y que, aparte de tratar nuestro rostro, se ocupen de otras partes del cuerpo. 

Una opción son los hoteles con spa, donde podemos hacernos un masaje o someternos a un tratamiento, como AR Hotels & Resorts, que cuenta con un amplio equipo de especialistas que encontrará la mejor solución y tratamiento para ti y para tu piel.