Perder peso mientras nos alimentamos bien es posible, tan sólo hay que encontrar dietas sanas y saludables. Te proponemos cinco que reúnen todos los requisitos para que presumas de figura todo el año.

El aspecto físico es algo nos preocupa a todos en mayor o menor medida. Ir al gimnasio, someternos a tratamientos de belleza o cuidar la alimentación son tan sólo algunas de las medidas que tomamos a diario para mantener a raya los kilos de más. Esta preocupación se acentúa más si cabe en la época estival, cuando más palmito lucimos. 

Según datos de AESAN (Asociación Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición) un 20% de la población entre 18 y 64 años ha realizado algún tipo de dieta recientemente. Es importante no perder el norte cuando nos sometemos a un régimen. Dependiendo del objetivo que queramos lograr con éste (perder peso, bajar los niveles de colesterol, evitar la hipertensión, etc) el programa alimentario tendrá unas características u otras, pero siempre deberán ser dietas sanas que no sean contraproducentes a medio o largo plazo.

Si tenéis problemas para encontrar un régimen que os funcione, aquí os dejamos 5 dietas sanas para todos los gustos:

1. Dieta Atkins.

Este método nutricional tiene como fin reeducar nuestra forma de alimentación, por lo que es una dieta a largo plazo. Fue ideada por el médico estadounidense Robert Atkins en los años 70 y a día de hoy sigue teniendo tanto éxito como en sus inicios. Los alimentos principales en este régimen son los que contienen fibra y proteínas, mientra que se reduce la ingesta de carbohidratos. La dieta está dividida en cuatro fases:

  • Fase 1: Tiene una duración máxima de dos semanas y es el periodo de tiempo en el que la pérdida de peso es más acentuada. Se realizan cinco comidas al día y en todas ellas deben estar presentes las proteínas (lácteos, carne, pescado, marisco…). Durante esta fase sólo se pueden consumir un máximo de 20 gramos de hidratos de carbono y la bebida se limita al agua y el té.
  • Fase 2: A lo largo de la segunda etapa se incrementa la variedad de alimentos pudiendo comer frutos secos, queso y frutos rojos. Además se aumenta la ingesta de hidratos de carbono a 25 gramos.
  • Fase 3: En este punto del régimen ya habremos perdido la mayoría de los kilos que deseábamos, así que a partir de aquí se trata de empezar a normalizar nuestras comidas manteniendo el objetivo de no recuperar lo perdido.
  • Fase 4: La última fase está centrada en los carbohidratos. Habrá que buscar la ingesta ideal de éstos para que aporten la dosis de energía que necesita el cuerpo sin hacernos engordar. Cuando lo logremos, habremos conseguido renovar nuestros hábitos alimentarios hacia un camino más saludable.

2. Dieta blanda.

Este régimen no está orientado a la pérdida de peso, sino a la protección de los órganos gastrointestinales. Consiste en ingerir alimentos light o bajos en grasas, ya que no son pesados de digerir y facilitan el tránsito intestinal. Es una dieta apta tanto para adultos como para menores y muchos médicos la recomiendan cuando se padecen enfermedades como la gastritis. 

Los alimentos que se pueden comer en este régimen son las frutas y verduras, el pan y los cereales, los lácteos, las sopas y los pescado blancos como la merluza y la lubina. La carne es mejor evitarla, a no ser que sea blanda (pollo, conejo y pavo).

3. Dieta disociada.

En este método los alimentos están divididos en 5 grupos (carbohidratos, frutas, verduras, proteínas y grasas) y se basa en la prohibición de mezclar alimentos. Es decir, en cada comida deberemos elegir un grupo y comer sólo los alimentos que se incluyen en dicho conjunto. Por ejemplo, no se pueden mezclar proteínas con frutas o grasas con verduras.

Además de este principio básico existen otra serie de directrices:

  • Sólo se come fruta en el desayuno y a medio día.
  • Las proteínas siempre se ingieren por la noche.
  • Los carbohidratos siempre se comerán en la comida o el almuerzo.
  • La ingesta de grasas siempre se hará durante la merienda o el almuerzo.

4. Dieta Dukan.

Esta dieta popularizada por el médico francés Pierre Dukan está dividida en cuatro fases en las que se combinan 100 alimentos, que son los que Dukan aconseja por su bajo contenido en azúcares y grasas.

  • Fase de ataque: Es la primera etapa y está orientada a la pérdida de peso rápida. Dura alrededor de una semana y solamente se permite comer proteínas derivadas de los animales. Es decir, a lo largo de una semana nos alimentaremos a base de carnes y pescados, eso sí, sin restricción alguna en cuanto a cantidad.
  • Fase de crucero: En esta fase la pérdida de peso no es tan drástica, por lo que ya se permite alternar las proteínas animales con las vegetales. Se pueden realizar comidas combinando los 100 alimentos de la lista.
  • Fase de consolidación: El tercer paso de la dieta consiste en comenzar a normalizar los hábitos alimentarios para evitar el efecto yoyó. Se incluirán en las comidas alimentos exentos en la lista, pero habrá que dedicar un día de la semana a la ingesta de proteínas.
  • Fase de estabilización: Según Dukan esta fase es de por vida, ya que se trata de empezar a comer normal pero respetando las pautas y los principio del régimen. Por ejemplo, se mantendrá un día a la semana para la toma de proteínas y la práctica ejercicio físico todos los días.

5. Dieta Mediterránea.

No es una dieta propiamente dicha, sino más bien una forma saludable de alimentación. Se basa en la gastronomía del área mediterránea y se rige a través de la pirámide alimentaria. Algunos de sus principios son los siguientes:

  • El aceite de oliva es el elemento base para cocinar los alimentos.
  • Hay que comer diariamente cereales, pan y pasta.
  • Semanalmente se tomará pescado, carnes blancas y huevos.
  • Únicamente una vez al mes comeremos carnes rojas y grasas.
  • Comeremos a diario queso y lácteos.

Es una dieta abierta en la que no hay pautas sobre cantidades o número de comidas al día. Se trata más bien de que cada uno busque el método que más le funcione apoyándose en los principios anteriores. Asimismo, la dieta mediterránea recomienda la práctica de ejercicio diario y el cuidado del cuerpo mediante distintas técnicas. 

Entre estas prácticas se incluye la visita periódica a spas donde someternos a tratamientos que complementen la dieta, como los que encontramos en el spa de AR Diamante Beach que ayudan a remodelar la silueta y prevenir la celulitis. Todo un placer para el cuerpo y la mente.