Un festival de música es una cita que, hoy en día, pocos “millennials” se pierden, porque todos quieren asistir a un gran evento que ya está por encima de las actuaciones de los artistas. ¿Dónde reside el éxito?

Los festivales de música son un mercado en expansión. Así lo confirman las cifras, pues el número de estos grandes eventos ha incrementado en un 40% desde 2005 en España, según Valencia Plaza, hasta superar los 1.000 encuentros musicales cada año. Encuentros a los que, de acuerdo con la plataforma de venta de entradas Ticketea, asisten más de 3 millones de espectadores.

Entre todos ellos, el Arenal Sound, celebrado en Burriana (Castellón), es el preferido. La Asociación de Promotores Musicales cifra en 300.000 los sounders que no se quisieron perder la cita en 2016. El ranking lo completaron el Rototom Sunsplash de Benicàssim (Castellón), con 250.000 personas, y el Primavera Sound de Barcelona, con poco más de 200.000.

¿Cómo un festival de música va más allá de los conciertos?

El público millennial es el objetivo de estas citas multitudinarias que se intensifican entre los meses de mayo y agosto. Los festivales de música son, para ellos, la excusa ideal para disfrutar de las actuaciones de muchos de sus ídolos, quienes tocan en diferentes conciertos que se aglutinan en los pocos días que dura el evento. Sin embargo, afirmar esto es suponer demasiado. Y es que un festival es mucho más que las intervenciones de cantantes y bandas en directo.

Un encuentro de estas características es una auténtica experiencia. La manera de organizar estos eventos ha jugado, en este sentido, un importante papel hasta el punto de que estas citas se redefinen cada año. Nuevas exigencias que los organizadores deben valorar sin olvidar aspectos tan importantes como los que se mencionan a continuación.

Un festival de música es una marca

La trascendencia de los eventos musicales es tal que muchos de ellos han conseguido captar asistentes por ser lo que son. Es decir, una persona decide ir al famoso Coachella porque es Coachella, y no por los artistas que allí actúan. Así lo corroboran las cifras de la venta de entradas. Muchos, de hecho, están dispuestos a pagar elevados precios incluso antes de conocer el cartel. Un festival es, por tanto, más que unos conciertos. Brillante estrategia de branding.

¿Cómo un festival de música va más allá de los conciertos?

Y no es sólo Coachella. Este efecto embelesador también ocurre en España. En ese sentido, el festival Arenal Sound ha colgado ya el cartel de sold out de su edición de 2017. Lo ha hecho, además, antes de saber dónde se van a celebrar los conciertos y a falta de conocer algunos artistas que se unirán a los ya confirmados. Una venta de entradas que ha concluido cuatro meses antes del evento.

La tecnología es protagonista de la experiencia

En un festival de música, la iluminación y los efectos especiales influyen en las sensaciones que los asistentes se llevan del encuentro. Y es que no es lo mismo disfrutar de un concierto alumbrado por los clásicos focos que hacerlo acompañado de juegos de luces led que, además, cambian al ritmo de la música. La segunda opción motiva mucho más. Forma parte de la “experiencia Arenal Sound”, la “experiencia Mad Cool” o la “experiencia FIB”.

¿Cómo un festival de música va más allá de los conciertos?

Esta circunstancia hace que los organizadores de estos grandes eventos innoven y busquen nuevas formas de sorprender al público cada año. La inversión es importante, pero los resultados pueden, en muchas ocasiones, determinar la vuelta a ese recinto en la próxima edición. Conseguir que los asistentes entren en otra dimensión es el objetivo y la tecnología es la mejor amiga para lograrlo.

Más allá de la realidad física

Una cita musical de varios días no sólo tiene lugar en el espacio de celebración. El festival sigue en el universo digital, concretamente en las redes sociales. La preferida es Facebook, seguida de Instagram y Twitter. Los organizadores del evento aprovechan para emitir comunicaciones y compartir contenidos, mientras que los asistentes las emplean para enseñar cómo se lo pasan o para contactar con el personal del encuentro.

 ¿Cómo un festival de música va más allá de los conciertos?

En ese sentido, no es descabellado hablar también del festival en las redes, porque aquí continúan las fotos, las anécdotas, las informaciones o los vídeos que pueden consultar quienes se han perdido algún concierto o pequeño evento. Unas plataformas, por tanto, que hay que tener en cuenta para el futuro de estos grandes acontecimientos. 

Un festival de música es más que música

Ésa es la afirmación que mejor resume la idea que se pretende transmitir. Organizar un festival de música no es sólo contratar a los artistas y programar 5, 20 o 100 conciertos. Estas citas han de ofrecer algo más. Muchos han optado por complementarse con otras expresiones artísticas, otros han preferido organizar pequeñas actividades con sponsors y marcas que casan con la experiencia. Posibilidades hay muchas y, por ello, los organizadores buscan la manera de innovar año tras año.

Todas estas claves ayudan a entender cómo se han visto afectados los festivales de música, unas condiciones que, además, se pueden extrapolar a cualquier tipo de encuentro. La industria del sector MICE y de la organización de eventos debe estar a la vanguardia, porque una conferencia, un congreso o una reunión son mucho más que eso. También son una experiencia.